Quizás la carta más bonita de amor a un perro que hemos recibido

Hace unos días nos llegó este emotivo e-mail de agradecimiento de nuestra amiga Nuria que ama con todo su corazón a su perro Blacky, y que queremos compartir con vosotros:

 

“Buenas tardes,
Soy cliente de ustedes desde hace bastante tiempo y quiero agradecerles su impecable labor con la alimentación de los perros. En concreto tengo un Golden Retriver de 11 años y desde que le doy su comida hemos pisado muy pocas veces el veterinario, pero por desgracia hace 20 días fue operado de un melanosarcoma que le salió en el interior de la boca.

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Hoy ha vuelto a remitir el maldito tumor, por lo que seguramente y con TODO EL DOLOR DE MI CORAZÓN, tendremos que sacrificarlo si no nos dan más opción médica.

Simplemente quédense con que su labor es excelente y con mi gran agradecimiento. Les he recomendado a todas las personas posibles, porque realmente su pienso es todo lo bueno que dicen que es.

Sin más, les envío un abrazo de gratitud y afecto.

Muchas gracias por todo!”

Y también quiso compartir con nosotros una preciosa carta dirigida a su perro:

 

“A Blacky, mi precioso Golden Retriever, mi rubio bonito.

Llegaste a mi vida por casualidad, como suceden las cosas bonitas, que no te esperas. Tus anteriores dueños decidieron separar sus vidas y deshacerse de todo lo que ya no querían incluido tú y sin esperar volver a tener un perro en casa, te convertiste en la última pieza del puzle de mi felicidad.

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Recuerdo lo triste que era cuando veías un coche como el de tu anterior dueño, cómo hacías la intención de ir a buscar a quien un día te trajo y se marchó sin mirar atrás, sin cruzar su mirada con la tuya porque era demasiado triste y no creo que la hubiera soportado.
Los primeros días fueron como cuando conoces al que será el amor de tu vida: nos observábamos, nos mirábamos e incluso nos seguíamos por la casa para ver qué hacíamos y poco a poco nos fuimos conociendo y queriendo aunque no me lo pusiste fácil, pero hay algo que no me puedes negar: mi insistencia.
Decidí compartirte con mis hijos que respetaron tu espacio, el que necesitaste para habituarte a otra familia, otra casa y otras reglas. Desde luego saliste ganando en muchas cosas, porque cambiaste un gran jardín por una casa donde no sólo dormías dentro, sino que ya eras parte de nuestra familia y por ello te dimos lo mejor, tanto en alimentación como en cariño.

Hemos pasado muchas cosas juntos, me has acompañado en mis ratos de estudio, lectura y cuando restauraba algún mueble, mientras cocinaba e incluso me esperabas y aun lo haces, en la puerta de la ducha.
No recuerdo una noche sin que estuvieras junto a mi lado de la cama y me despertaras al escuchar la alarma acercando tu suave cabecita mientras das coletazos de alegría. Has tenido mucho tiempo para estudiar mi cara, mis expresiones: basta que te guiñe un ojo o te sonría, para que vengas junto a mi buscando la caricia y el abrazo.blacky-y-nuria-pienso-natural-luposan

De todo esto han pasado 9 años y medio y hoy, con 11 años, una maldita enfermedad ha llegado a nuestras vidas para hacer que vivamos la época más triste junto a ti y aunque esperamos de corazón poder encontrar la cura a este cáncer, no te dejaré solo…en esto estamos los dos (y el resto de la familia, aunque tú me elegiste a mí como tu líder de manada). Te prometí que hasta el final y sea cual sea, estaré junto a ti, aunque confieso que estoy más triste que de costumbre, que río pero un lágrima siempre está preparada para salir, porque quien no ha amado a un perro, quien no ha sentido cómo un ser es capaz de quererte incondicionalmente, no ha conocido el amor.
Ojalá todos esos perritos que abandonan tengan la suerte que tú has tenido, ojalá nadie abandone ningún perro más, ojalá el ser humano vuelva a ser más humano y menos egoísta, ojalá te salves y te quedes conmigo más tiempo porque no concibo la vida sin nuestros paseos, sin nuestros mimos, sin ti…
Te quiero Blacky, te quiero de verdad, como tú me quieres a mi: CON EL CORAZÓN.
Sólo se tengo una última pregunta, como escribió Tolstoy en Historia de mi infancia: “¿Es posible que la Providencia me haya unido a ti para echarte de menos eternamente?”

Las palabras de Nuria nos han llegado al corazón y son todo un ejemplo del amor que se puede sentir hacia un perro. 

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