¿Por qué los perros tienen miedo a los petardos o ruidos estridentes?

Los fuegos artificiales, obras en la calle, una banda de música, las tormentas, el timbre y los portazos… Algunos perros lo pasan realmente mal con este tipo de ruidos fuertes. En este artículo os quiero hablar de cómo los perros demuestran este miedo, qué aspectos influyen en él, y sobre todo, como evitarlo o minimizarlo. ¡Vamos a ello!

El que un perro tenga miedo a ciertos ruidos o estímulos dependerá de varios aspectos como lo son la socialización, la habituación, el periodo de imprinting, la sensibilidad mental, sensibilidad auditiva o sus antecedentes genéticos entre otros. 

Pero antes de desarrollar cada uno de estos aspectos vamos a definir el miedo y de dónde viene. 

Perro con miedo a los cohetes y ruídos

El miedo a los ruidos fuertes es algo muy común en los perros

 

Qué es el miedo

El miedo es una emoción involuntaria caracterizada por una intensa sensación desagradable provocada por la percepción de un peligro, ya sea real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta en todos los animales. La máxima expresión del miedo es el terror y también está relacionado con la ansiedad.

 

Cómo se manifiesta en el perro

La manifestación fisiológica del miedo se da en el cerebro, concretamente en el sistema límbico. Ocurre porque el cerebro está todo el tiempo escaneando a través de los sentidos todo lo que sucede alrededor, incluso cuando duerme. Si en algún momento detecta un peligro, se activa la amígdala cerebral –situada en el lóbulo temporal– y se producen cambios físicos inmediatos que pueden favorecer el enfrentamiento, la parálisis o la huida.

 

Manifestación física del miedo:

  • Se incrementa el metabolismo celular.
  • El corazón bombea sangre a gran velocidad para llevar hormonas a las células, especialmente ADRENALINA.
  • Aumenta la presión arterial, la glucosa en sangre, la actividad cerebral y la coagulación sanguínea.
  • Se detiene el sistema inmunitario, al igual que toda función no esencial.
  • Se dilatan las pupilas para facilitar la admisión de luz.
  • La sangre fluye a los músculos mayores, especialmente a las extremidades inferiores. El sistema límbico fija su atención en el objeto amenazante y los lóbulos frontales –encargados de cambiar la atención consciente de una cosa a otra– se desactivan parcialmente.
  • Sudoración.
  • Retroalimentación del temor y PÉRDIDA DEL CONTROL SOBRE LA CONDUCTA.
  • Falta de armonía en los riñones, lo que puede hacer que el individuo se orine involuntariamente.

 

Una vez tenemos claro de dónde viene el miedo y como se manifiesta vamos a desarrollar los aspectos que influyen en él.

 

Aspectos que influyen en el miedo

 

  • Socialización: la socialización es un periodo muy importante en la vida del perro ya que en este tiempo aprenderá a relacionarse con personas y otros animales de forma adecuada. En esta etapa el cachorro debe construir relaciones intraespecíficas e interespecíficas equilibradas y una interacción con total  naturalidad con el mundo en el que vive. Como bien dice la palabra “socialización” esto implica un comportamiento adaptativo en función al entorno en el que vive.
  • Habituación: consiste en la disminución de una respuesta ante la presencia repetida de un determinado estímulo. En el caso de los ruidos molestos es posible llegar a habituarnos, un buen ejemplo es cuando tenemos una obra cerca de casa y al pasar de los días ya dejamos de sentirnos molestos por el ruido. En el caso de los perros hay que habituarlos a todo tipo de ruidos en la etapa de la socialización para que de mayores no tengan miedo ni a petardos ni a ruidos estridentes. 
  • Sensibilidad mental: el nivel de influencia y de respuesta del perro ante cambios de entorno y presiones psicológicas. Unos niveles muy altos de sensibilidad mental provocan que el animal se encuentre en una situación muy incómoda ante cualquier cambio de su entorno, sintiéndose intimidado e inseguro. Si nuestro perro tiene una sensibilidad mental alta es muy posible que se vea realmente afectado por ruidos y cambios de entorno por lo que será muy difícil solucionar sus miedos a los petardos o ruidos estridentes. En este caso vamos a poder ayudarle pero no quitarle del todo el miedo a estos estímulos. 
  • Sensibilidad auditiva: niveles de respuesta ante estímulos auditivos. Un perro con una sensibilidad auditiva muy alta será muy influenciable por el ruido del ambiente y posiblemente se colapsará ante ruidos bruscos e inesperados. Los perros con estas características también tienen mal pronóstico a la hora de solucionar sus miedos a los petardos ya que no podemos evitar su percepción del sonido. Aun así le podremos ayudar a gestionar el miedo y darle una salida que no ponga en peligro su vida. 
  • Antecedentes genéticos: se sabe  que para el carácter miedo, la heredabilidad es de 0,4-0,5. Es decir, que si mi perro es miedoso y tiene descendientes, tendrá una probabilidad del 50% de que esas crías hereden el mismo carácter. Aún más, si el ejemplar que posee el carácter “miedo” es la madre- y dado que en la especie canina es ésta la encargada de otorgar los cuidados parentales- las crías se verán también influenciadas por un ambiente materno en el cual las enseñanzas irán encaminadas a “formar” hijos miedosos. En este caso también tenemos un mal pronóstico a la hora de tratar a un perro con miedo a los ruidos ya que hablamos de una huella genética y posiblemente de crianza. 

 

Es muy difícil tratar este tipo de problemas en perros que tienen  todos o por lo menos dos de los puntos anteriormente mencionados, aun así vamos a dar pautas para mejorar la calidad de vida de estos perros.

 

Una de las técnicas es exponer al perro de forma progresiva a los ruidos

 

Desensibilización sistemática

La primera técnica es la desensibilización sistemática, que puede dar resultados siempre que  se haga con tiempo y de forma progresiva. Consiste en exponer al perro al estímulo que le provoca la reacción de ansiedad a una intensidad tan baja que esta reacción no se produzca. A medida que vaya tolerando ese estímulo se puede ir incrementando muy gradualmente la intensidad del mismo, tomando la precaución de no provocar una respuesta emocional. Lo que buscamos es que se produzca una habituación y se recomienda entrenar técnicas de relajación durante el proceso o ejercicios de paso cortical, es decir ejercicios que estimulen el córtex cerebral con la intención de inhibir la amígdala que es la responsable del miedo y en general de las emociones. El córtex y la amígdala son antagónicos, no pueden actuar a la vez: mientras el perro esté ocupado en algo que implique actividades motoras o que le hagan pensar  no dejaremos paso a las emociones, en este caso el miedo

 

En el caso de perros que reúnen todos los factores para tener miedo a los ruidos es muy posible que esta técnica no funcione y para ello debemos trabajar de otra forma, ya que no podemos evitar que tenga miedo o por lo menos podemos trabajar su respuesta a él. 

 

Si no funciona la desensibilización

En situaciones de miedo en la calle es muy importante que el perro no salga corriendo a lo loco y que si oye algo su reacción sea ir al dueño y ya de ahí lo que deberíamos hacer es llevar al perro a un lugar donde se sienta seguro. En este caso estamos hablando de perros que por sus antecedentes y socialización no van a dejar de tener miedo por más que les desensibilicemos. No todos los problemas de conducta se solucionan al 100%, esto hay que tenerlo en cuenta, pero sí podemos modificar su respuesta y que esta siga siendo funcional pero que no atente contra su vida. 

En el caso de ruidos dentro de casa, ya sean petardos u otro tipo de ruidos, vamos a fomentar una zona de confort en casa donde nuestro perro se sienta seguro. Lo mejor es adaptar de forma positiva el transportín y colocarlo en una zona tranquila de la casa. Ahí podrá refugiarse cuando tenga miedo y sentirse a salvo. 

El que el perro en casa tenga al dueño como refugio no es del todo bueno, ya que necesitamos que si no está el dueño en casa tenga un lugar donde se sienta seguro. Con esto quiero decir que puede ir a su dueño pero que eso no sea su forma de relajarse. Ha de tener una zona segura en casa donde refugiarse cuando se sienta seguro, de lo contrario podemos tener algún destrozo en casa.

 

Perro con transportín

Coloca el transportín en una zona tranquila de la casa

 

Espero haber aclarado tus dudas. Si tienes un perro con miedo a los ruidos, ¡es momento de ponerte manos a la obra!

Ana María Suárez

Es educadora canina, además de fundadora y directora de Obediencia Urbana. En esta escuela y junto con sus perros Tito y Pepi, imparte por toda España infinidad de seminarios y masterclass de técnicas adiestramiento canino en positivo.

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