In memoriam de Osa (2013 -2018)

OSA, LA MASTINA DE NUESTRA EMPRESA.

Osa, mi querida perra mastina, la que aparece en todos los sacos del alimento Natural-Extra, en la portada del catálogo, conmigo en la portada de la página web naturalextra.com, la que sale en el vídeo comiendo las Tapas… y por supuesto, mi querida compañera, nos dejó para siempre el pasado viernes 21 de septiembre.

Era joven, tan solo tenía 5 años de edad. (2013 -2018)

Una amistad sin limites… compañeros de grandes caminatas, hablando y meditando juntos. ¡Que recuerdos nos dejan nuestros mejores amigos…!

 

Un diagnóstico inesperado

A principios de julio detecté un cansancio fuera de lo normal en Osa al salir a caminar. Aunque la caminata más larga era al atardecer, pensé que era por el calor excesivo de este verano, pero sin esperar más consulté al veterinario (Dr. Donato Aliaga de Teulada-Moraira)  y le diagnosticó miocardiopatía dilatada, es decir, músculo izquierdo del corazón muy dilatado o deformado. Este diagnóstico me dejó helado, es como si fueses al médico y te diagnosticaran cáncer, te quedas en blanco, te cambia el panorama de tu vida.

Osa, al tener el corazón dilatado o agrandado, no conseguía realizar una compresión fuerte para bombear la sangre a todo el cuerpo, escaseando el oxigeno a los órganos vitales y por ese motivo comenzó a tener retención de líquidos en el vientre hinchándosele de tal manera que parecía embarazada. Inmediatamente actuamos con medicamentos como VetMedin y Fortekor para favorecer la compresión del corazón, Atenolol como anti-arrítmico y Flurosemida con Spirolactona, por separado, como agentes diuréticos, y nuestro producto natural Cardiovan. La alimentaba con Natural-Extra Hepadiet para que le ayudase con la actividad del hígado.

El padre de Osa murió de muerte súbita a causa de la misma enfermedad, con 7 años y por esta razón es muy probable que sea hereditario. También esta cardiopatía es muy común en perros grandes como Osa.

Osa, 3 semanas antes de morir, había bajado mucho de peso y respiraba siempre agitada

La segunda opinión

Para mi tranquilidad, pedí una segunda opinión a otro veterinario (Dr. Vet. Manolo Valls de Gandía) y me dijo exactamente lo mismo que el primero, que era mantener en vida una agonía. El pedir una segunda opinión me confirmó su enfermedad y gravedad, dando a mi alma más tranquilidad y paz para estar mejor preparado si fuese necesaria la eutanasia de Osa y sabiendo a ciencia cierta que Osa estaba en los últimos días de su vida. De este modo, sabía que si daba el paso para la eutanasia no era equivocado ni desalmado. Por último me dijo el veterinario: – Conrado si ves que de repente se le empieza a poner la lengua azulada y tiene signos de respiración con asfixia, tráela urgentemente, ¡no la dejes agonizar!

 

Pero lo más trágico que me propusieron ambos veterinarios, con toda honestidad y comprensión, fue la posibilidad de pensar en la eutanasia con el fin de que no sufriese, especialmente si empezara a retener líquido en los pulmones y comenzara un episodio de muerte por asfixia. Los veterinarios me decían que no me autotorturarse pensando que “yo la mataría” porque eran pensamientos negativos e irreales de intentar mantener a mi Osa con vida, eso era mantenerla “en vida sin vida”, vegetando. Y me aconsejaron que el mejor acto de amor sería darle el descanso de una manera digna y evitándole un sufrimiento y dolor innecesario.

Lo difícil de aceptar la realidad

Por supuesto yo no quería que mi gran amiga y compañera tuviese que morir sufriendo. Por otra parte el amor y respeto que sentía por Osa no me dejaba tomar una decisión, ¡no me lo podía permitir! En mi mente pasaban un sinfín de pensamientos casi anticipando los sucesos. Por ejemplo, pensaba en el dilema de tener que tomar yo la decisión del momento de su muerte, el viaje final en mi coche al veterinario, el tenerla abrazada fuertemente a mi pecho mientras el veterinario inyectaba la anestesia y así acompañarla hasta el final de sus últimos latidos y respiros, era algo que me desgarraba el alma solo de pensarlo. No me dejaba dormir. Es hacer algo que aborreces con odio, que no quieres hacer, que no lo quieres ni pensar, pero por otro lado sabes que ese día llegará.

Con Osa en uno de nuestros tantos paseos. haciendo una pausa debajo de un árbol

Le pedía a Dios que le diese un infarto y no se enterase de nada y así poder evitar yo ese trago tan y tan amargo en mi vida. Sufro mucho por los animales, soy así desde temprana edad, por eso me entristece el día que veo un animal muerto atropellado en la carretera. Esto se convierte en una fotografía mental que me persigue durante todo el día. Tengo mucho cuidado cuando navego por internet, Facebook o YouTube por si me encuentro con imágenes de maltrato animal o torturas de diversión con los mismos porque me afecta durante todo el día y son imágenes que vuelven constantemente a mi conciencia. Cuando veo la imagen de un toro reventado y ensangrentado, siento en mi alma una mezcla de emociones como de gran tristeza, de impotencia, de odio, de querer hacer justicia en favor de esos seres, de revelarme y salir con un tanque de guerra a defenderles… y al final me pregunto: si Dios, el universo, la naturaleza o como lo queramos llamar, ha creado a estos seres vivientes, estoy seguro que no los hizo para que nosotros los martiricemos y torturemos hasta la muerte, haciendo de esto un espectáculo de diversión, entonces… ¿por qué lo hacemos? ¿Somos realmente humanos o qué? ¿qué nos pasa por la cerebro para realizar tales desvaríos mentales? No consigo comprender todo esto, es como si le dijese a mi cerebro que 5 más 5 da como resultado 33.

El día final

El viernes 21 de septiembre, sobre mediodía, comenzó a tener una respiración muy forzada, se ahogaba y a medida que pasaban las horas se ahogaba más. Llamé al veterinario y cuando vino, Osa ya no se podía sentar ni echar porque esas posturas le dificultaban aun más la respiración al oprimirle el estómago y la caja torácica. Por supuesto el veterinario, al analizar a Osa vio un cuadro fatal y terminal. Su consejo fue que no la dejase sufrir más porque además su complicación no tenía solución, la única salida para ella era la eutanasia.

Osa con 2 años, un abrazo inolvidable de alegría!!!

La indecisión ante la eutanasia y los sentimientos de culpa

En esos momentos entré en una lucha interna conmigo mismo. No estaba preparado para tomar una decisión. Fue un momento brutalmente difícil para mí. Dudaba de que hacer, por una parte veía a Osa desesperada, respirando y ahogándose cada vez más por tener los pulmones con agua, por momentos tenía arcadas. Tenía que tomar una decisión y además rápida. Tenía un tremendo conflicto dentro de mí sin saber que decidir mientras el veterinario estaba esperando que tomase una decisión, dentro de mi volaban una mezcla de pensamientos… y también el pensamiento de soñar la esperanza de un milagro repentino. En esos momentos decisivos me pasaban pensamientos como una película, muchas experiencias y momentos vividos con ella… y pensaba que esos momentos y paseos vividos hoy se acabarían para siempre.

Es una situación muy difícil, tuve que luchar con sentimientos de culpabilidad, me sentía culpable y responsable de lo que iba a hacer. Me afloraban pensamientos que me decían: -¡Conrado, como puedes tu decidir sobre la vida y la muerte de tu mejor compañera de vida, con ella tienes tantas experiencias, con la que existía un entendimiento y armonía, la que te defendió ante un intento de atraco de robo, la que te era fiel y derramaba su cariño y amor por ti Conrado, a la que cuando te veía, sus ojos se le derretían al verte, con la que hacías paseos de kilómetros, con la que pasaste muy buenos momentos y ahora estás pensando en matarla y en terminar con su vida… Es muy duro tener que tomar esta decisión, se te cae el mundo enciama, se derrumba tu voluntad, de repente te encuentras con una realidad que parece irreal, no la comprendes.

La decisión y el acompañarla hasta el final

Pero ante la agonía de Osa, me sentí obligado a tener que tomar la decisión más dura de mi vida. Después de tomar esta decisión, me esperaba otro trago amargo: la tragedia y tristeza de acompañarla hasta su último respiro, y ver morir a mi querida amiga. Pero no podía ser infiel con ella y dejarla morir sola por evitar yo ese trago amargo. Por eso tuve el consuelo para mi alma de acompañarla hasta el último latido de su corazón que desde hacía más de 2 meses latía, o mejor dicho, vibraba a 180 p/m para poder compensar la deficiencia de compresión muscular. Sí, fue duro, desgarrador pero me di cuenta de que mi amiga querida había llegado a su fin, que nos teníamos que separar, que ella se adelantaba al viaje que yo también un día haré y entonces, me arrodillé a su lado, la abracé y le colocaron la inyección. Tenía mi cabeza apoyada en su costado y mi mano derecha en su corazón hasta que dejó de latir y dio su último respiro. En ese momento mi alma reventó en lágrimas, miré sus ojos tiernos sin vida, con sus pupilas dilatadas y le dije, ¡gracias por tu amor y que Dios te bendiga!

Era un momento de confusión mental porque hacía 10 minutos caminaba conmigo, aunque respirando mal, pero caminando por la nave.

Vivimos más de 2 meses intensos e inseparables con Osa

Para yo poder dedicarme intensamente en esta situación al lado de Osa, me separé de mi vivienda familiar por un tiempo, para dedicarme a Osa al 100%. Me levantaba varias veces de madrugada a verla, a darle los medicamentos, a veces ella venía a mi cama, quizás pidiéndome ayuda, porque ella misma no comprendía lo que le estaba ocurriendo. Osa dormía dentro de casa con aire acondicionado porque el calor era muy sofocante.  Nadie sabía que a veces yo venía a trabajar habiendo dormido solo 4-5 horas, pero éramos felices dando todo lo que podíamos. Los últimos meses Osa estaba durante el día conmigo en mi oficina en la que tenía aire acondicionado y así podía sentirse mejor. A veces se levantaba y venía a mi lado, me apoyaba su cabeza en mi falda y así se quedaba un buen rato. Le encantaba que la acariciara. Cuando alguno de mis colaboradores la acariciaba, luego no paraba de pedirle caricias!

Osa, en otra de nuestras tantisimas caminatas, haciendo una pausa

Tuvimos que renunciar a las vacaciones

Justamente en julio tuvimos la confirmación del veterinario sobre la miocardiopatía de Osa. Para Agosto teníamos reservadas y pagadas nuestras vacaciones (las primeras vacaciones desde hace 8 años) en un Hotel de Asturias. La situación de Osa nos hizo suspender nuestras vacaciones que, gracias a Dios, el dueño del Hotel comprendió amablemente mi situación con Osa y me dijo que no perdería el dinero, pero que me dejaba la habitación abierta por 1 año, para cuando yo quisiera ir. Mi esposa me acompañó en todas estas decisiones para que yo pudiese dedicarme a cuidar a Osa con la esperanza de que mejorase.

Recuerdos de Osa

Osa no fue como Lara, la que me llevó a descubrir estos alimentos elaborados en frío en el año 2002 curándose de todas sus complicaciones y así terminé fundando esta preciosa empresa de la que estoy muy orgulloso por nuestros valores éticos y morales. Pero Osa fue la segunda perrita con la que tuve una relación muy intensa y la que fue muy fotografiada en nuestra empresa para nuestro catálogo, alimentos, Tapas, etc.

Osa de cachorra. Le sacamos esta foto en un estudio fotográfico, desde pequeña tuvo siempre una mirada muy dulce.

Osa nació en León, me la dio José Luis Moncada de Campollano. Me la envió con MRW. Cuando fui a la oficina de MRW de Gandía a recogerla, estaba tan emocionado y feliz al verla y de tener a esta hermosa criatura de Dios que le dije: – seremos grandes amigos a partir de hoy, caminaremos juntos por la vida! Esos días no fui a trabajar de la alegría que sentía, quería estar todo el día con esa cachorrita de 10 kilos! Era muy tranquila en general, como todos los Mastines. Es una raza muy noble, muy territorial y protectora. Con Osa hacíamos diariamente largas caminatas, muchas veces nos metíamos por terrenos abandonados como naranjales y más de una vez nos encontramos con jabalíes reposando bajo esos naranjos abandonados.

Me encantaba caminar con Osa, porque como Moloso, caminaba lento, iba a mi andar, no tiraba de la correa, caminaba tranquilona.

Me fascinaba su mirada que nunca olvidaré, eran unos ojos dulces conmigo, ojos que derramaban sumisión, agradecimiento, paz, confianza y aceptación de estar conmigo. Yo era su compañero!  Viviamos juntos un gran relajamiento de paz y felicidad.

Recuerdos de Osa -como mascota- de nuestra empresa

Un recuerdo agresivo y violento pero salvífico!

Una vez estando yo en la calle de noche tarde, se me acercaron 2 hombres encapuchados. Osa acababa de subir a mi furgón pero, gracias a Dios, no había cerrado todavía la puerta. En el momento que estos hombre se abalanzaban hacía mi, Osa se desfiguró, se convirtió en un León embravecido. Yo no reconocía a mi Osa en esos momentos y hasta yo sentí miedo de ella a verla tan exageradamente pasar del tranquilo cordero al león dispuesto a dar su vida por una pelea. Saltó del furgón y con sus 90 kilos se fue al ataque de estos hombres con mucha violencia y agresividad, ladrando, gruñendo y mostrando dientes. Los dos hombres al ver esta situación salieron corriendo, de tal modo, que hubiesen ganado cualquier competición de carrera olímpica. Osa se fue por la calle corriendo detrás de ellos pero como perra grande y pesada su velocidad no era tan alta como para poder alcanzarlos. Si eso mismo hubiese ocurrido con mi pastor alemán, los hubiese alcanzado y saltado y como ella sabe, a morder a la nuca o cuello.

No sé lo que hubiese ocurrido si no hubiese estado Osa conmigo, o si hubiese cerrado la puerta de mi furgón y hubiese quedado Osa dentro. Quizá podría decir que, gracias a Osa, ¿me salvé de un robo o de que me dieran una paliza o quizás me salvé de una muerte prematura? Yo estoy preparado para enfrentar estas situaciones, pero hago todo lo posible por evitarlas porque en estas situaciones inhumanas nadie sale ganando. Después de esta experiencia, me fui a la Guardia Civil para presentar la denuncia por lo ocurrido, los policías quisieron ver a Osa, la protagonista de esa noche, pero estaba tan excitada que al ver a los policía casi me rompe la ventana y puerta del furgón empujando y ladrando y entonces se alejaron para que se calmase y no me destrozara el furgón.

Osa, la creadora de nuestra Crema reparadora Natural-Extra® de uso humano y canino.

https://luposanshop.com/es/cosm%C3%A9ticos/112-crema-reparadora-almohadillas-y-codos.html

A Osa, como todo perro grande, se le formaron callosidades en los codos debido a apoyarse constantemente en suelo duro. Comencé a buscar y comprar diferentes cremas en el mercado, pero sin desprestigiar a nadie, yo quería algo más para mi Osa que una crema básica. Así fue que decidí crear yo mismo una crema casera y protectora para mi Osa. Por supuesto, cuando yo hago un producto, alimento o crema para mis queridos perros, le pongo la más grande pasión por hacer de esa crema lo mejor para Osa! Quería hacer una crema con aloe Vera, con Biotina, con lanolina, jalea real, zink, manzanilla, própolis, cera de abeja, etc. etc. y muchos ingredientes secretos porque nunca faltan los peseteros y depredadores que sólo con el fin de ganar dinero te copian las ideas y el amor por los animales lo hacen de teatro. Realmente me da asco el negocio puro y sin amor que hacen la mayoría con las mascotas y usando la palabra mágica “natural”https://www.youtube.com/watch?v=bO4M9qoKRN0    

Como siempre, sin calcular jamás lo que podría costar. Siempre me enfoco a producir algo con la más alta calidad y efectividad, algo fuera de serie, que harían de este ungüento una crema curativa y cicatrizante, una crema que sería aun mucho mejor y muy superior a una crema que se aplica para curar los culitos paspados de los bebés, callosidades de los pies o úlceras cutáneas, etc. De hecho es la crema que usamos en mi casa para uso personal. Es una crema producida en un laboratorio que usa y produce cosméticos sólo para humanos. Es decir esta crema es para humanos, pero la legislación no permite que escriba esto en el envase. Osa me inspiró a hacerle esta crema para ella, para sus codos y almohadillas y luego la sacamos a la venta. Siempre tuve el delirio de sobresalir en lo que hago, de “ir más allá del deber y la obligación”, Mi competencia son aquellos que hacen las cosas mucho mejor que yo, no los que tienen los precios más bajos! Me fascina hacer productos con una mentalidad naturista y perfeccionista sin mirar jamás si su comercial o no.

Conclusión:

Doy gracias a Dios por los días que me regaló con su criatura Osa, descubrí una raza que desconocía, que son los mastines. Ahora quiero hacer una pausa de luto y luego veré si encuentro otro amigo/a mastín, raza noble, amorosa, protectora, tranquila, molosos, perros de gran tamaño pero que son con el dueño como un peluche. Muy amorosos, fieles, dispuestos a dar su vida para proteger a sus seres queridos, características que muy pocos seres humanos tenemos. Siempre digo lo mismo cuando analizo todas estas características de un perro, me llevan con el pensamiento a Jesús de Nazareth, quien amó incondicionalmente a la humanidad y por amor llegó a dar su vida para rescatar a quienes de verdad quieran seguirle.

¡Que Dios tenga a Osa en el lugar de quienes dan amor incondicional y también a todas/os vosotras/os! ¡Que el Dios creador de la tierra y de toda la naturaleza y los animales os bendiga grandemente a todas/os!

Un fuertísimo abrazo de todo corazón, Conrado

Conrado Grandville

Es el director de LaraVital. Junto a su perrita Lara, fundó por casualidad, hace ya 15 años esta empresa que elabora piensos naturales prensados en frío. Cree firmemente en una alimentación natural y de calidad para nuestros amigos los perros.

  3 comentarios para “In memoriam de Osa (2013 -2018)

  1. Cuca
    11 octubre, 2018 en 12:47

    Buffff, qué emocionante lo que has escrito. Yo también pasé algo parecido con mi penultimo bullmastiff por un linfoma y es muy duro pero siempre quedan en nuestros corazones! Un saludo

  2. Mariángeles Vera
    12 octubre, 2018 en 10:18

    Amigo Conrado ,me ha emocionado su historia por la carga humana q tiene.Yo he perdido a muchos animales y es eso exactamente lo que se siente.Mucho ánimo para sobrellevar la pérdida y no dude en volver a tener otro porque personas como usted son las q deberían tener animales q saben darles el cariño q merecen .Un cordial saludo y un beso para Osa allá donde esté

  3. Magdalena Salgado Torres
    12 octubre, 2018 en 14:04

    Leyendo esta historia he recordado la agonía de mi querida tata Ana la única hermana que tuvo mi padre.Al no tener hijos fuimos sus cinco sobrinas las que estuvimos con ella en sus últimos meses.Tenia una patogia igual a la de Osa.Una agonía terrible porque a sus 87 años estaba muy lúcida.El doctor que llevaba su caso fué compasivo y ordenó que se le administrará 2cc de morfina cada 6 horas.Aún así murió diciendo”Magdalena me muero, Magdalena me muero y llamando a sus padres.Cuento esto para que Conrado no se sienta culpable por eutanasiar a Osa porque si hubiera estado en mi mano,yo hubiera hecho lo mismo con mi tata querida.

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